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  1. Debajo de la alfombra...

    miércoles, 3 de febrero de 2010


    Pasaron dos semanas y volvió a suceder. Estoy desesperado. Eso se mueve con rapidez de un lado a otro. No me deja tranquilo. Hace dos semanas la corretee por toda la sala. Quería saber qué era. Pero sólo me quedaron vidrios rotos por toda la alfombra. Desapareció de repente. Pasé una semana sin dormir. Con constancia pensaba en ese algo que había brotado del suelo de mi casa y se movía con fluidez. Pero logré calmarme. Pacte con mi angustia el poder dormir. Que descansáramos juntos, mi angustia y yo, y al nuevo día volver a preocuparnos de eso. ¡Eso extraño! Y hoy, después de dos semanas de pensar cientos de estrategias apareció de nuevo, sin darme tiempo siquiera al asombro. Y empezó a moverse con la misma velocidad de hace dos semanas de un lado para otro. No quiero dejarlo desaparecer. Ese pequeño montículo de veintitrés centímetros de altura y con pliegues a sus costados, me insulta con su rapidez e inteligencia para evadir mis golpes, a veces llenos de furia, a veces llenos de temor. Pero ahí está, girando a la derecha y dejando un jarrón antiquísimo en pedazos, la mesa que sostiene la lámpara es ese último obstáculo que le queda antes de llegar a mí, levanto entonces la silla con fuerza, la elevo tan alto como puedo para descargarla con todo mi poderío sobre eso extraño que se mueve bajo mi alfombra, una gota de sudor que baja serpenteando por mi frente me incomoda y mis gafas se resbalan un poco, no puedo acomodarlas. Aquí está, el momento, el momento y… hace once años que nadie me visita. Me gasto mis días en limpiar una casa que nadie ve. Hace once años que Estela murió; y yo también. Entonces ¿porqué matar ese algo que mi visita, de vez en vez, y me cambia la rutina? Hoja, no me preguntés qué es. No me importa, es un algo que se acuerda de mí.
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  2. "Archie Smith, niño maravilla"

    viernes, 29 de enero de 2010




    Todos los días, por mi trabajo, me encuentro libros nuevos para mí. Algunos los descarto de inmediato con una mera ojeada, otros los llevo por ahí durante uno o dos días, y hay otros que se quedan siempre en mí. Descubrí entonces un maravilloso libro. "Los misterios del señor Burdick", un libro de Chris Van Allsburg, un ilustrador y escritor ingles, donde nos propone escribir la historia de catorce imágenes. Aquí va mi historia de la primera imagen.


    Una vocecita preguntó: “¿Es él? ¿Será él?”
    Se asoma tímidamente por la ventana abierta y apenas si su cuerpo se insinúa. Alguien, más allá, espera que ella sacie su curiosidad. Sus ojos se desprenden de ella y van a posarse en esa sonrisa placentera de Archie. Y se posan ahí, observando el tiempo suficiente para que la memoria guarde, en esa arca tan propia y tan íntima, el recuerdo de aquella sonrisa. “Sí, es Archie, es él” voltea mientras lo dice para que aquel, que está más allá, la escuche y no se impaciente. Pero aquellos ojos no tenían mucho tiempo. No el que esperaban. Su luz, su vasta luz, había despertado varias sombras, acostumbras ya a las visitas nocturnas, pero que hoy no tenían la paciencia para soportar, aquella que era, la quinta visita de la noche. El día había sido agotador. “Amiga, ya sabés que es él. Ahora vete y déjanos dormir” se pronunció la sombra de la lámpara que estaba más cerca de aquellos ojos. Y antes de que las sombras de Archie y el barco y el bate se pudieran quejar, ella se disculpó. Era consciente de lo inoportuno de su visita, pero no se pudo contener conocer a aquel niño, del que todos hablaban, el niño maravilla de los Smith. Y lamentó, con esa costumbre malsana de todas las madres, que su hijo no fuera como aquel, que dormía plácidamente escoltado por un bate, una lámpara, un barco… y su propia sombra.
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  3. "Los sin sombra"

    lunes, 18 de enero de 2010

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