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  1. II

    miércoles, 22 de abril de 2009

    Me arde la nariz, me arde profundamente. Caminar en la ciudad se me ha convertido en el peor de los sufrimientos. Me han quitado el placer de caminar el centro. De recorrer sus calles, sus historias, sus personajes. Me han quitado el espantoso espectáculo de ver pasar el tiempo, como se ven pasar los carros o el humo o las gentes. El tiempo pasa veloz, terriblemente veloz. Me han quitado el legítimo derecho a caminar. Me arde la nariz. Ya no puedo respirar. Me cuesta trabajo. Y eso de por sí ya es muy complicado. La contaminación de la ciudad me excluye de ella.

  2. !!!

    lunes, 30 de marzo de 2009

    El tiempo tiene prisa. Ya no camina, corre. Y uno se va con él.

    A veces sin sentirlo, sin saberlo, sin querer saberlo.

    Pero en ocasiones, cuando uno siente un peso, un afán,

    cuando las cosas van mal y se necesita tiempo, éste no perdona.

    Nos recuerda su poder y su existencia.

    El tiempo tiene prisa.

    ¡Y uno sin saber por qué!